

Más de 6.200 clubes reunidos en 233 ligas afincadas en las 23 provincias de un país con una superficie de más de 3,7 millones de kilómetros cuadrados conforman la estructura capilar del fútbol federal argentino, ese que tiene los pies bien plantados en su tierra. Por esa enredadera trepan quienes aspiran a llegar a la ventana por la que se accede al universo de los certámenes organizados por la Asociación del Fútbol Argentino. Esa ventaja atravesó este domingo Ciudad de Bolívar, que derrotó por penales a Atlético de Rafaela, tras igualar 0 a 0 en los 90 minutos, y así se consagró campeón del Torneo Federal A y en 2026 jugará primera vez en su breve historia en la Primera Nacional.
En el moderno Estadio Único de San Nicolás, a la vera de la Ruta 9 y a cinco kilómetros de la ribera occidental del Río Paraná, se citaron dos clubes con trayectorias muy distintas. Uno, un coloso para esta categoría, con casi 119 años de vida, que había jugado 35 años ininterrumpidamente en torneos de la AFA hasta el doloroso descenso de la Primera Nacional al Federal A que sufrió el año pasado. Otro, el más novel entre los que compitieron esta temporada en el certamen, fundado en 2002 por iniciativa de Marcelo Tinelli, con una riquísima historia en el vóleibol, pero con menos de seis años de recorrido en el fútbol federado.
Desde el norte llegó una multitud (las 5.000 entradas disponibles se agotaron el sábado) que había partido en caravana a la mañana desde el Parque de los Eucaliptus, a dos cuadras del Nuevo Monumental de Rafaela, y había recorrido 313 kilómetros. Uno de los que hicieron el viaje fue el exgobernador de Santa Fe Omar Perotti, rafaelino y fanático de la Crema. “Es un día recontraespecial para el club, para la ciudad, para todos. Atlético es un club con historia y con estructura, pero este es un torneo muy difícil, en el que hay equipos nuevos, de pocos años, que pueden pelear de igual a igual con cualquiera, como Bolívar. Esperemos que hoy se imponga la historia”, se ilusionaba el dirigente justicialista antes del encuentro.
Muchos menos fueron los que trajinaron los 369 kilómetros desde San Carlos de Bolívar. De hecho, cuando los dos equipos y el cuerpo arbitral salieron al campo de juego, había apenas 57 personas en la cabecera Reynoso y 85 en la platea Rucci. Con el partido ya en desarrollo arribaron los micros que la dirigencia del club había puesto a disposición de los hinchas gratuitamente. De todos modos, la parcialidad de las Águilas no superó los 600 espectadores, aunque con una animada sección musical de bombos y vientos.
A la hora del juego, los dos conjuntos afrontaron el compromiso como una final, aunque en el peor de los sentidos: mucha hacha y poco pincel. Si bien Atlético siempre se mostró algo más ambicioso, no consiguió establecer superioridad en un choque muy desprolijo. Dos números lo ilustran: en el primer tiempo hubo cero remates al arco y seis tarjetas amarillas, varias de ellas antes de la ejecución de algún córner o tiro libre. Cada vez que un balón iba a volar hacia allí, el área se convertía en un tapiz de lucha grecorromana en el que se intercambiaban sujeciones, forcejeos y empujones.
De ese maremagnum de asperezas salió bastante bien parado el árbitro bahiense Juan Nebbietti, lo cual no es poca cosa por la importancia del compromiso y por los dimes y diretes que acompañaron a este torneo durante toda la temporada. El listado de equipos supuestamente bendecidos por el favor arbitral incluía a Ciudad de Bolívar. Sin embargo, y más allá de los errores corrientes que cualquier juez o asistente puede cometer, la final del domingo no ofreció margen para las suspicacias.
¡CIUDAD BOLÍVAR ASCENDIÓ A LA PRIMERA NACIONAL!
Facundo Affranchino desvió el último penal y el Celeste se consagró campeón del Federal A en el Estadio Único de San Nicolás.#AscensoEnDSPORTS pic.twitter.com/bDbqyW3qTD
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Previsiblemente, los 90 minutos se saldaron sin goles. Segundos antes de que Nebbietti pitara por última vez, el entrenador de Ciudad de Bolívar, Diego Funes, hizo ingresar a su arquero suplente, Enzo Álvarez, por Gonzalo Laborda. Un movimiento similar al que el miércoles había realizado el entrenador del seleccionado marroquí sub-20, Mohamed Ouahbi, en una de las semifinales del Mundial ante Francia. Al igual que a su colega magrebí, la jugada le dio resultado a Funes.
La tanda de remates desde el punto penal, en la que abundaron los errores, fue un carrusel de tensión. Puede atestiguarlo Perotti, que la vivió caminando por la platea y con los nervios a flor de piel. Cuando Facundo Affranchino, un hombre de vastísima experiencia (jugó seis temporadas en River), hizo volar su disparo por arriba del travesaño, los 5.000 rafaelinos enmudecieron y los 600 bolivarenses estallaron. Su festejo incluyó insultos para Ricardo Caruso Lombardi, quien, desde su rol de panelista televisivo, acicateó la idea de que Ciudad de Bolívar había sido sumamente favorecido por los arbitrajes.
“Ni me interesa hablar de los arbitrajes. ¿Hoy hubo polémica?”, se preguntó después de la consagración el capitán Arnaldo Pitu González. “La gente puede hablar de lo que quiera. Sinceramente, yo no presté atención en todo el torneo a lo que se decía. Nosotros hicimos las cosas bien, salimos a jugar cada partido como si fuera una final y somos justos merecedores de este ascenso”, añadió, mientras celebraba junto a su esposa y su hija.
¡ASÍ FESTEJÓ CIUDAD BOLÍVAR! ¡HISTÓRICO ASCENSO A LA PRIMERA NACIONAL!#AscensoEnDSPORTS pic.twitter.com/U3ntFg2Yke
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Con ellas vive en San Carlos de Bolívar desde principios de este año, cuando aceptó la propuesta de incorporarse a las Águilas. “Este es un club joven, pero que tiene buen material, buena infraestructura. Es un lugar lindo, cómodo y de familia”, explicó el enganche de 36 años, quien tiene un largo recorrido en Primera (con Quilmes y Patronato) y en distintas categorías del ascenso (también vistió las camisetas de Defensores de Belgrano, Ramón Santamarina de Tandil, Central Córdoba de Santiago del Estero, Aldosivi de Mar del Plata, Nueva Chicago, Mitre de Santiago del Estero y Agropecuario de Carlos Casares).
Con tanto recorrido en el lomo, González es una voz autorizada para explicar por qué un certamen como el Federal A es tan complicado y desgastante para quienes lo juegan: “Este es un torneo muy duro, con muchos partidos y muchos viajes. En los cuartos de final, tuvimos que ir a Formosa (para jugar contra San Martín) y viajamos un día entero. Fue un año muy exigente, por eso me pone tan feliz que hayamos logrado el campeonato”.
Con este ascenso, la temporada próxima San Carlos de Bolívar volverá a tener fútbol de un campeonato organizado por la AFA. Hasta ahora, la única experiencia había sido la del proyecto Barracas Bolívar. A mediados de 2003, el Grupo Económico Inversor SA, cuya cara visible era el periodista bolivarense Enrique Sacco, firmó un convenio con Sportivo Barracas, que entonces militaba en la Primera D, para hacerse cargo del fútbol del club y mudarlo su ciudad. Esa sociedad duró siete años, logró un ascenso en 2004, padeció un descenso en 2010 y se extinguió sin hacer demasiado ruido. Ahora le tocará tomar la posta a Ciudad de Bolívar, pero en la Primera Nacional.



