
Antes que nada es importante que puedas aprovechar los espacios verticales, para esto, tené en cuenta:
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Estantes y repisas flotantes: Perfectos para colocar productos de uso diario o elementos decorativos. Instálalos sobre el inodoro para sacar partido a zonas que suelen quedar vacías.
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Botiquines con espejo: Una opción práctica y versátil. Funcionan como espejo y ofrecen almacenamiento interno para mantener tus objetos personales fuera de la vista.
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Estanterías altas: Las estanterías abiertas que llegan hasta el techo permiten guardar toallas limpias y productos de higiene de forma ordenada y estética.
Ahora bien, los muebles suspendidos y los almacenamientos dentro de muebles existentes pueden ser otra opción:
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Bajo la bacha: Optá por bachas con muebles integrados que no toquen el suelo. Esto genera una sensación de mayor amplitud y ligereza visual.
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Ganchos adhesivos y organizadores de pared: Ideales para colgar toallas, cepillos o cestas. Ayudan a liberar espacio en mesadas y armarios, manteniendo todo al alcance.
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Organizadores para cajones y gabinetes: Usa divisores para optimizar el espacio interno y evitar el desorden. Facilitan el acceso a tus artículos y mejoran la funcionalidad.
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Cestas y contenedores: Colócalos debajo del lavabo o dentro de los armarios para guardar productos de baño, papel higiénico o toallas adicionales.




