
Buenos Aires vuelve a vestirse de pasarela. Del 2 al 6 de marzo se lleva a cabo una nueva edición de BAFWEEK, la plataforma más importante del calendario de la moda local, que este año celebra su 25° aniversario con un formato híbrido: una sala fija en La Rural y una serie de desfiles y activaciones en distintos puntos de la ciudad.
La novedad principal es el regreso a La Rural pensado para ofrecer una experiencia inmersiva y sostenida, que permite mayor desarrollo escenográfico y conceptual de cada colección. Sin perder su impronta urbana, la semana amplía su alcance con locaciones externas que resignifican el vínculo entre diseño e identidad porteña.
El puntapié inicial estuvo a cargo de Mishka, que eligió el Arena Studio en La Boca para presentar Sweet Dreams FW26, la colección con la que celebra sus 25 años.
El espacio se transformó en un club nocturno de estética ochentosa: luces cortadas, sintetizadores marcando el pulso y una pasarela cargada de actitud desde la primera salida. La propuesta fue clara: una colección-fiesta que honra el ADN creativo y vanguardista de la marca.
Hubo tacos geométricos —sello indiscutido de la casa—, cuero trabajado, texturas brillantes y una energía pop que dialogó con referencias al synth-pop y la noche porteña. La puesta combinó precisión artesanal y teatralidad, con piezas que funcionaron como objetos de deseo y declaraciones de estilo.
Entre los looks se destacaron trajes de dos piezas y abrigos en negro obsidiana y gris cemento, vestidos y blusas de seda natural con estampas botánicas en verde jade y azul celadón, minifaldas de impronta rockera y camperas de cuero en versiones cropped, motard y reversible. El denim apareció en azul oscuro arrugado y las superposiciones sumaron volumen y dramatismo.
En marroquinería, la colección apostó por el efecto brush-off en abotinados y botinetas, mocasines de punta cuadrada con hebillas de níquel, grabados reptil y snake metalizado, y botas de caña alta en cuero super soft con tacos geométricos. Entre las novedades, carteras cilíndricas fruncidas, una bandolera tipo bucket y la cartera Wilson en off white ampliaron el universo icónico de la firma.
García Bello presentó “A través del viento y el agua”, una colección inspirada en la historia de Tierra del Fuego con referencias a los primeros pobladores del territorio austral. Fue una propuesta performática que combinó desfile y baile, explorando paisaje, identidad y sostenibilidad a través de una narrativa atravesada por el viento, el agua y la memoria del sur del país.
Más tarde, fue el turno de Valentina Schuchner y su colección “Lo siento mucho”, donde explora el blanco como construcción histórica y símbolo de feminidad. El desfile propuso un recorrido cíclico con 28 modelos representando los 28 días de un ciclo femenino: sedas, gasas y corsetería dieron vida a una puesta que osciló entre la calma y la ruptura, ofreciendo una mirada crítica y contemporánea sobre el cuerpo de la mujer.
Por la noche, Kosiuko deslumbró con una exclusiva cena en Casa Palanti, donde presentó su nueva colección “Retrofreaks”, inspirada en Copenhague. La reinterpretación del universo retro se plasmó en una estética cruda y vibrante: layering, denim, cueros, gamuzas y texturas intervenidas fueron protagonistas de una identidad que no replica el pasado, sino que lo atraviesa y lo vuelve presente.
Allí, estuvieron presentes Zaira Nara, Gimena Accardi, Benjamín Vicuña, Lola Latorre, Lizardo Ponze, entre otros, quienes acompañaron a Cynthia Kern y Federico Bonomi, diseñadores y dueños de la marca.
Velasco presentó Invocatoria, una performance teatral que celebró quince años de oficio y herencia guaraní. La pasarela se convirtió en escenario escénico: cuerpos en movimiento, música y técnicas manuales pusieron en primer plano la materialidad de cada prenda. La colección trabajó con algodón crudo de cooperativa, denim y textiles regionales bajo una ética de residuo cero; crochet, anudados y sistemas de ajuste construyeron arquitecturas de capas adaptables. El resultado fue una propuesta que articula memoria, técnica y funcionalidad, y que proyecta el futuro desde la sensibilidad de lo hecho a mano.
De Crisci trajo desde La Plata su nueva colección BUENOS AIRES – MAR DEL PLATA / 2 HORAS Y MEDIA, una propuesta que tomó el automovilismo argentino como motor narrativo. Con un auto de competición como pieza central de la pasarela y trajes oficiales de carrera intervenidos, la marca tomó el tuning como punto de partida y lo tradujo en una propuesta de impronta urbana y actitud performática, donde cada look reforzó la idea de ajuste, intervención y transformación. Bajo la idea de presencia estratégica, la propuesta puso en tensión velocidad, estructura y cuerpo, construyendo una narrativa de alta precisión.
Por la noche, Bullbenny celebró sus 15 años con la Colección XV, transformando el desfile en una auténtica presentación en sociedad. Inspirada en la fiesta de quince y en ritos de paso precolombinos, la pasarela recorrió las mesas como una quinceañera y, en tres actos, rememoró cada año de la marca mediante looks que recuperaron y resignificaron sus referencias más icónicas, las que la convirtieron en termómetro cultural de una generación. La propuesta unió sastrería experimental, texturas y volúmenes que dialogaron con lo arcaico y lo tecnológico, trazando un puente entre la historia ancestral y el urbanismo contemporáneo. Consolidada como la etiqueta preferida de la Generación Z y referente de la escena urbana, Bullbenny convirtió el desfile en un acto de transformación —identidad, pertenencia y futuro puestos en escena— y cerró la noche con un after party que prolongó la celebración.
El viernes se llevó a cabo el quinto y último día de BAFWEEK OI26, con dos desfiles en La Rural que reafirmaron la diversidad conceptual y creativa de esta edición 25° aniversario.
Por la tarde, Sadaels presentó “Caballo > Mujer > Hombre”, una colección que imagina una nueva jerarquía simbólica para el presente. Inspirada en el año del Caballo de Fuego, la propuesta tomó la figura de este animal como emblema de energía, poder y transformación, construyendo un relato donde identidad y movimiento se reconfiguran.
A través de su sastrería precisa, cortes arquitectónicos y una tensión constante entre herencia clásica y radicalidad contemporánea, la marca consolidó un mensaje conceptual potente en una puesta tradicional que puso el foco en la colección.
Para el cierre, Luz Ballestero volvió a las pasarelas que la vieron crecer y, tras diez años desde su última presentación, regresó con “Escenas de Desborde”. El desfile de su colección AW26, inspirado en el universo visual de Pedro Almodóvar, fue concebido como una secuencia narrativa en cinco actos, combinando pasarela y escenas teatrales como forma de exploración de esos instantes en los que el equilibrio se rompe y da lugar a una nueva forma.
Con una moldería experimental desarrollada especialmente para la temporada y una paleta vibrante de contrastes saturados, la propuesta hizo visible el proceso creativo y reafirmó el diseño como experiencia viva, cerrando la edición aniversario con una impronta escénica y muy emotiva.




