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    Delfi Pignatiello volvió al agua: de la presión olímpica a la poesía subacuática

    Durante años, el punto fijo de Delfina Pignatiello fue una línea negra en el fondo de una pileta y el tiempo, un ritmo frenético del cronómetro que no perdonaba. Fueron 9.000 horas de entrenamiento y más de 3.000 zambullidas que la llevaron a la cima de la natación competitiva. Pero también a un muro invisible en Tokio 2020, cuando la presión de las expectativas ajenas y el “tsunami” de las redes sociales empezaron a pesar más que el agua. 

    En ese momento, sintió que dejaba de ser una persona para convertirse en un título de diario que prometía medallas, perdiendo en el camino el deseo de la “Delfi peque” que solo quería tirarse al agua por placer. 

    Hoy, a los 25 años, esa búsqueda de autenticidad la trajo de vuelta a su elemento natural –el agua- pero con una mirada completamente nueva. Ya no persigue récords; ahora captura la belleza onírica de la hermandad en “Ninfas”, su primera muestra individual de fotografía subacuática que se exhibe en la Galería PHUYU.  

    A través de una técnica que exige poner el cuerpo y aguantar la respiración para disparar el lente, Delfina volvió a tirarse a la pileta. Esta vez para mirar, no para ser vista.  

    — Después de haber dejado la natación de alto rendimiento, ¿Cómo surgió la idea de hacer esta serie que implicaba volver al agua desde otro lugar?  

    — Esta serie siento que se fue macerando con el tiempo. Comenzó siendo una serie de autorretratos con mi madre en la que fuimos recreando escenas de un video VHS que tengo de cuando era bebé y aprendí a nadar con ella —es profe de natación—; a esa le siguió una serie de retratos a unas niñas en una pileta en San Martín y recién ahí llegué a la idea de ninfas. Creo que algunas obras renacentistas que vi a lo largo de los años y mi fascinación por la mitología griega se fueron acumulando en mi inconsciente formando parte de mi universo visual, y el último disco de Oklou fue una influencia sonora que me ayudó mucho a imaginarme sensaciones debajo del agua con las nadadoras. 

    ¿Cuánto sumó en tu motivación la posibilidad de nadar —sin tanque de oxígeno, igualando a las retratadas— y fotografiar al mismo tiempo?  

    — Hay algo de poner el cuerpo que me motiva muchísimo a la hora de trabajar, sobre todo si es un proyecto personal y aún más si es en relación al agua, una materia en la que me siento muy yo misma. En este enfoque, los disparos de la cámara fueron en inmersiones a una sola respiración, lo que requirió una coordinación estricta con las atletas y el equipo. 

    ¿Cómo llegaste a ganar un premio con “Ninfas”? ¿Hay algo de tu entrenamiento en competencias internacionales que te empujó a hacerlo también en este ámbito?  

    — La serie ganó el Segundo Premio del Latin America Youth Award en el concurso “Walk of Water 2025” de One Water, organizado junto a la UNESCO. Sobre la motivación, no necesariamente siento que sea por el entrenamiento previo; ahora es distinto. Estoy intentando volcarme en el nicho de concursos y convocatorias porque quiero seguir exponiendo mis obras y me motiva que las imágenes viajen a otros sitios, que salgan de la web o Instagram y puedan tomar forma física.

    ¿Qué te permite la fotografía como modo de expresión?  

    — Cada persona es única por su forma de ver la vida y el mundo, y siento que la fotografía tiene una forma muy particular de capturar una perspectiva. Siento que todo el tiempo estoy queriendo aprender más, observar más y probar cosas nuevas a la hora de fotografiar; las posibilidades parecieran ser infinitas. 

    ¿Qué fue lo que te resultó más sorprendente de tu proceso de reconvertirte?  

    — No sé si sorprendente, pero sí hay algo que aprendí y es a escucharme realmente a mí misma para lo que quiero hacer con mi vida, lo cual requiere mucho tiempo y atención a conocerse en profundidad. Después solo resta ponerse a trabajar por eso, con paciencia, perseverancia y confianza de que todo va a tener sentido en algún momento, aunque el resto (o tus propias viejas creencias) te empujen hacia otro lado o no crean que podés hacerlo. Nadie más que una misma sabe lo que es mejor para una si se sabe escuchar.

    ¿En qué otros proyectos fotográficos trabajaste? 

    — Tuve la oportunidad de trabajar en grandes, pequeños, desafiantes, hermosos y poéticos proyectos con equipos y artistas muy variados, incluyendo cine, publicidad y música. Uno de esos proyectos fue la peli “El Jockey” donde estuve haciendo backstage y un poco de foto fija; ese fue un proyecto que me enseñó muchísimo y que le dio claridad a muchas de mis preguntas sobre mis sueños. 

    ¿Tenés alguna otra serie artística en carpeta?  

    — Sí, ya está en marcha la preproducción de un proyecto que vendría a ser como una secuela de Ninfas, con idea de comenzar a shootear las fotos a fin de marzo o principios de abril y con continuación durante todo este año. Así que ¡casting abierto a mujeres entre 18 y 30 años! (risas).  

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