El ministro de Defensa viajará mañana a Washington y llegará el domingo, en una gira que incluirá reuniones con funcionarios argentinos y autoridades del Pentágono, en una nueva etapa de la agenda militar que el Gobierno abrió con la administración de Donald Trump. Según fuentes oficiales, ese mismo domingo tendrá reuniones personales y el lunes comenzará la actividad formal de la visita.
La escala central será en el Pentágono, en el que el lunes el funcionario se reunirá con Joseph M. Humire, subsecretario adjunto interino de Defensa para el Hemisferio Occidental, que además cumple funciones en el área de defensa del territorio y seguridad para las Américas.
Antes de ese encuentro, el ministro tiene previsto ver al embajador argentino ante la Organización de los Estados Americanos, Carlos Bernardo Cherniak, que encabeza la misión permanente argentina ante la OEA en Washington. Para el martes, en tanto, está pautada una reunión con el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, actual jefe de la representación diplomática en Washington.
En el Gobierno encuadran la gira como una continuidad del alineamiento político con Washington, pero también como un intento de darle espesor institucional al vínculo en materia de defensa. En Balcarce 50 hablan de “profundizar el multilateralismo y la cooperación militar” después de la cumbre “Escudo de las Américas”, que funcionó como punto de partida de esta nueva etapa de coordinación con Estados Unidos.
El antecedente inmediato fue la conferencia anticárteles de las Américas realizada en Doral, Florida, y luego la cumbre de Miami del 7 de marzo, de la que participó Javier Milei junto a Trump. A partir de ese esquema, el Gobierno quedó incorporado a una coalición hemisférica impulsada por la Casa Blanca para coordinar acciones frente al crimen organizado, el narcotráfico y otras amenazas transnacionales.
El punto que sigue bajo análisis en el Ejecutivo es el encuadre legal del acuerdo. En Nación reconocen que el entendimiento firmado tras la cita de Miami será remitido al Congreso para su tratamiento legislativo. La discusión interna se apoya en que cualquier instrumento internacional de cooperación militar con consecuencias operativas debe tener respaldo parlamentario.
La Casa Rosada mantiene la postura de que “son falsas” las versiones sobre un supuesto pedido de Estados Unidos para que la Argentina envíe unidades navales al estrecho de Ormuz. En Balcarce 50 aseguraron que “no hubo ningún contacto” por la cuestión e insisten con que el país no cuenta con capacidad operativa para afrontar una misión de ese tipo.
En el entorno del jefe de Estado argumentan que los buques de la Armada no pueden afrontar un viaje de ese alcance ni operar sostenidamente lejos del apostadero sin riesgos logísticos o técnicos. Sólo hay tres destructores y seis corbetas de combate. Se le suman además limitaciones en materia de defensa frente a ataques con drones y otros sistemas que hoy forman parte del esquema de combate en Medio Oriente. (TN)



