
Un relevamiento de Insight 21, el think tank de Universidad Siglo 21, revela que los niveles de felicidad en el país bajaron en el primer trimestre de este año y se ubican entre los más bajos desde 2018.
Aunque más de la mitad de la población (50,9%) afirma sentirse feliz con su vida, el número representa una caída del 3,6% respecto al récord alcanzado a fines de 2024. Los datos, que forman parte del Observatorio de Tendencias de la institución, muestran que el bienestar disminuyó en casi todos los grupos etarios y niveles educativos, con excepción de quienes tienen un posgrado, donde la felicidad creció y alcanza al 69,4% de ese segmento.
La baja en los indicadores se refleja también en otros aspectos: solo el 44,3% siente que ha logrado las cosas importantes que desea, el 34,8% está conforme con la mayoría de los aspectos de su vida y apenas el 31,9% asegura que no cambiaría nada si pudiera vivirla de nuevo. Los descensos más pronunciados se registraron en personas de entre 50 y 59 años (−11,5%) y en el grupo joven de 18 a 29 años.
¿Por qué importa medir la felicidad? La OMS señala que las personas con mayor bienestar afrontan mejor el estrés, tienen más capacidad de aprender y trabajar de forma productiva, desarrollan mejor sus talentos y gozan de mejor salud física y mental. Para la Dra. Florencia Rubiolo, Directora de Insight 21, “la felicidad es un componente esencial del desarrollo humano sostenible y una herramienta para construir futuro”.
Este informe, que se realiza desde 2018, busca aportar datos para que tanto el sector público como el privado puedan diseñar políticas y estrategias que promuevan el bienestar, la resiliencia y la cohesión social.




