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    Día Mundial del Riñón: una historia de vida y un llamado a la donación

    • Desde el Municipio se hace un llamado a la prevención y a la detección temprana de la enfermedad renal, la cual suele ser silenciosa y avanzar sin síntomas.


    Cada segundo jueves de marzo, desde 2006 se celebra el Día Mundial del Riñón, oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la salud renal y la donación de órganos.

    La OMS ha reconocido el avance de esta patología como un problema prioritario de salud pública mundial. En Argentina, el 12,7% de los adultos padece enfermedad renal crónica, lo que representa aproximadamente a 5 millones de personas (1 de cada 8 adultos).

    Esta enfermedad provoca hasta 2,4 millones de muertes anuales y se proyecta que para el año 2050 sea la quinta causa global de muerte.

    Durante el año pasado, 1766 pacientes recibieron un trasplante renal en el país, de los cuales 204 fueron de Córdoba. Hoy, 472 cordobeses continúan en lista de espera, y otros 776 en proceso de inscripción para acceder a esa lista, mientras que 2.758 pacientes se encuentran en tratamiento de diálisis.

    Trasplante de riñón en primera persona

    Luis Guzmán es técnico de laboratorio. Trabaja en el servicio de cardiología del Hospital de Urgencias y es trasplantado renal desde agosto del 2015, tras haber pasado por un periodo de cinco años en tratamiento de hemodiálisis.

    Luis perdió la función de sus riñones debido a una nefrocalcinosis bilateral congénita, que estuvo con él desde su nacimiento. A los 20 años se enteró de su condición y a los 32 sus riñones comenzaron a manifestar insuficiencia renal con alteración de creatinina y urea. Finalmente, a los 41 años, sufrió la pérdida total de la función renal de ambos órganos. En el año 2011, inició el tratamiento de hemodiálisis e ingresó automáticamente en la lista de espera del INCUCAI.

    La experiencia de estar en lista de espera

    Luis relata que desde el momento en que el órgano dejo de funcionar, el equipo de nefrología comenzó a tratar de compensar su cuerpo, ”en mi caso a través de la hemodiálisis y el apoyo de toda mi familia que enseguida se puso a disposición, en la búsqueda de poder salvar a la persona querida”.

    Recuerda ese momento como como algo «angustioso«, destacando que «cada minuto que pasa de tu vida son años esperando la posibilidad de un trasplante de un donante cadavérico«. Resalta que “aunque uno puede saber qué número de ubicación tiene en la lista de espera para un riñón, existe una incertidumbre constante porque no sabes cuándo te pueden llamar, lo que te condiciona a que cada día sea un al despertarte y preguntarte: ‘¿será hoy el día, será mañana?‘».

    A nivel personal y físico, el impacto fue significativo. La falla renal le provocó anemia y trastornos en la alimentación.

    A lo largo de cinco años de tratamiento Luis tuvo que reorganizar su vida laboral en el laboratorio del hospital, trabajando tres jornadas de 12 horas, para acomodarse a las sesiones de diálisis que se realizaba tres veces por semana durante cuatro horas. Guzmán describe el inicio de la diálisis como «tormentoso» y complicado psicológicamente, aunque con el tiempo su cuerpo empezó a sentirse mejor y pudo sobrellevar de buena forma la enfermedad.

    Desde el minuto uno que ingresó a la lista del INCUCAI su familia propuso acompañarlo, abriendo la posibilidad de poder ser donantes vivos y, de ser posible, donar el riñón que podría cambiarle la vida por completo. Luis les propuso que mientras pudiese hacerse diálisis y sentirse bien, aguardaría la posibilidad de trasplante de donante cadavérico.

    Luego de cuatro años de estar en lista de espera y tras conversarlo varias veces en el núcleo familiar decidieron comenzar el proceso para realizar el trasplante optando por un donante vivo, siendo una de sus hermanas quien resultara compatible, “donarme una parte de su cuerpo para salvarme fue un gran acto de amor«, resalta Luis.

    A partir de ahí, y hasta llegar al momento del trasplante, Luis paso por muchos miedos recordando como el principal la sensación de tener que cuidarse, y de que no le pase nada antes de llegar al trasplante: “Comenzas a escuchar muchas voces que te dicen que puede haber otro tratamiento, que puede haber órganos artificiales que están en proceso de investigación, cosas que están muy lejos de concretarse”.

    También, se le presentaron miedos en relación a la cirugía, aunque estuvo afuera de quirófano en menos de dos horas y su recuperación fue casi inmediata, “Despues del trasplante recuperé la función renal. Etaba en la cama y ya quería ver los resultados del laboratorio. Antes del trasplante tenía valores de creatinina de siete y al ver los primeros análisis ya estaba en tres y a los dos días el valor era de uno, como cuando tenía 19 años y eso es algo maravilloso. Ver recuperado tu cuerpo por un trasplante es algo maravilloso”.

    La vida post-trasplante y los cuidados

    Luis analiza que lo maravilloso del trasplante, aparte de devolverte la vida, es “poder recuperar el cuerpo, poder volver a hacer cosas que dejas de hacer como viajar, con el trasplante volves a vivir y eso te devuelve la calidad de vida que tenías previo a la enfermedad”. Además, Luis pudo volver a caminar muchos kilómetros, andar en bicicleta y realizar ejercicios sin problema, sin sentir cansancio ni otro impedimento.

    No obstante, aclara que el trasplante es en realidad otro tratamiento, porque los cuidados post trasplante incluyen medicación de por vida para mantener el órgano que no es nativo, aunque sea biológicamente compatible, y la realización de una dieta muy estricta con un seguimiento médico continuo.

    Para Luis, la donación de órganos es fundamental porque » se pueden salvar varias vidas» y resalta que “ante la pérdida de un familiar, en una situación irreversible, es importante que quienes quedan, sepan que hay un montón de personas esperando por un órgano que le cambiará por completo la vida. Es un acto de amor hacia otra persona”.

    Las personas que no tienen ninguna enfermedad no saben lo que está viviendo las personas cuando están en una lista de espera, estás con el reloj biológico a contramano porque sabés que tu calidad de vida se va deteriorando cada día que pasa, donde los minutos son años, que no pasan más”,

    A las personas que están en una lista de espera, les digo que hay esperanza, que hay que tratar de ser lo más fuertes día a día para que un acto de amor llegue a buen fin”.

    Sobre la Enfermedad Renal Crónica

    Hoy sabemos que el cambio climático, la contaminación del aire, el estrés térmico y la deshidratación aumentan el riesgo de enfermedad renal crónica.

    La enfermedad suele ser silenciosa y avanzar sin síntomas, detectándose tarde, en muchos de los casos.
    Por tal motivo, desde la Secretaría de Salud resaltan que la detección temprana mediante análisis clínicos, puede frenar la progresión de la enfermedad y evitar la necesidad de diálisis.

    También, es importante la prevención teniendo en cuenta los siguientes puntos:

    1. Mantenerse activo: Realizar actividad física regular para la salud metabólica.

    2. Alimentación saludable: Mantener un peso adecuado y reducir el consumo de sal.

    3. Controlar el azúcar: La diabetes es la principal causa de daño renal.

    4. Monitorear la presión arterial: La hipertensión daña los vasos sanguíneos de los riñones.

    5. Hidratación: Beber suficiente agua diariamente.

    6. No fumar: El tabaco reduce el flujo sanguíneo hacia los riñones.

    7. Evitar la automedicación: Limitar el uso de antiinflamatorios tóxicos para el riñón.

    8. Chequeo médico: Realizar controles regulares, especialmente si existen antecedentes de diabetes o hipertensión

     

    Reel de prensa en este enlace.

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