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    Eva De Dominici habló sobre su carrera en Los Ángeles: “Hollywood es una competencia constante”

    Tu carrera, desde que vivís en Los Ángeles, despegó muchísimo, trabajaste con pesos pesados de la industria. ¿Cómo fue para vos armar esa carrera siendo mujer, siendo latina, con ciertos prejuicios que deben seguir circulando? 

    Nunca lo pensé de esa manera o trataba de no ponérmelo en la cabeza, porque si no, ya arrancás con el pie izquierdo de tener una misma el prejuicio, ¿no? ¿Existe? Sí, existe, obvio que existe. Pero creo que me enfoqué mucho en el trabajo en sí, en mejorar yo misma y en ser bastante objetiva con lo que está bueno y con lo que quizá no estuvo tan bueno. Yo miro mis trabajos y trato de aprender de eso.

    ¿Y cómo sos con vos misma cuando te mirás?

    Durísima. Hay cosas que no están buenas, que objetivamente no están buenas. O sea, yo me miro y digo: “Bueno, de acá voy a sacar un aprendizaje porque no estuvo tan bueno”. Pero no siento que sea una pérdida de tiempo tampoco. Lo mismo por ahí con audiciones en las que me rechazaron. Me ha pasado de llegar muy, muy lejos y al final no quedarme con el papel, pero nunca fue una pérdida de tiempo. Al final, ese director de casting me volvió a llamar para otra cosa. Creo que el aprendizaje de eso es que el trabajo nunca es pérdida de tiempo. O sea, lo que más me dejó es el trabajo, lo que más me dio es trabajar, estudiar.

    Y entrenarte también en eso, como “voy al casting y, aunque me digan que no, yo sé que lo hice bien”…

    Una vez vi una nota de Julio Chávez, donde él decía: “Ser actor no es solamente el hecho de ser actor”. Él decía algo como que es también el oficio. O sea, estar preparado para golpearte, van a pasar muchos años y te van a salir las cosas mal y es volver a ponerte de pie. Tiene algo que es tan antiglamour, la actuación. Después hacemos estas tapas y nos dejan divinas y vamos a las alfombras rojas, pero el trabajo en sí, de ir a grabar, de audicionar para un personaje, de despertarte a las 2 de la mañana todos los días porque tenés siete horas sentada en una silla para que te produzcan… Todo eso no tiene absolutamente nada de glamour. Es un trabajo más de soldado, ¿no? Y eso lo vas aprendiendo; en mi caso, lo fui aprendiendo con el tiempo. Quizá yo tenía una imagen de lo que era Hollywood, de ver a las actrices pasando por una alfombra roja en un festival, lo que fuera. Y después, cuando realmente empezás a trabajar, te das cuenta de que eso es un 5% del tiempo que pasás realmente en tu profesión…, pero también es divertido.

    Trabajaste con Pedro Pascal, Toni Colette, Andy García, ahora fuiste dirigida por Peter Farrelly, el director ganador del Oscar… ¿Cómo fueron esas experiencias de trabajar con alguien que quizás antes admirabas y luego te lo cruzás en un set?

    Mirá, me pasó grabando Balls Up, que se estrena este año, dirigida por Peter Farrelly, que yo lo seguía desde hacía mucho tiempo; estamos hablando del director de Tonto y retonto, Loco por Mary, de la película que ganó el Oscar Green Book. Y veía sus charlas TED… Hay una en la que él dice que uno, en realidad, se puede divertir fallando, que la falla es el camino para que algo te salga bien. Y eso me acompañó durante muchos años. Entonces, una vez que quedé para esta película, me pareció una locura estar grabando con él. Y después llegué y era un poco lo mismo de siempre: el trabajo es el mismo. Entonces, después ya como que te relajás, no sé si hay mucha sorpresa. Obviamente, es lindo haber visto películas, series, lo que sea, de una persona a quien uno admira o cuyo trabajo respeta, y después tener la posibilidad de trabajar con ellos. En definitiva, es lo que buscamos. 

    El año pasado se estrenó acá Homo Argentum, una película que fue un éxito de público y también generó mucha polémica. Hubo debate sobre tu personaje, porque ponía a una mujer en un rol complicado, de mentir sobre un abuso a cambio de dinero. ¿Cómo recibiste vos esas críticas? ¿Te tocó alguna fibra?

    Yo me mantuve bastante al margen, es un guion, y siempre el arte es subjetivo; no le tiene que gustar a todo el mundo. En este caso, le gustó a mucha gente porque la fueron a ver, y a los que no, lo respeto. O sea, ¿por qué una tiene que esperar que le guste a todo el mundo lo que una hace o las temáticas? Para mí es un guion, y yo lo vi como una gran oportunidad. Yo no estaba de acuerdo absolutamente con todo lo que se dijo en ese momento, pero siempre soy de mantenerme al margen. Yo vine a hacer mi trabajo; cada vez que hago una película, la voy a defender a full porque es mi trabajo.

    Este año terminaste de grabar a una villana para una saga ultraarchiconocida de ciencia ficción… ¡que no nos dejás spoilear! ¿Cómo fue esa experiencia?

    Sí, es que soy otra persona, pero fue una experiencia increíble. Y debo decir que fue uno de mis trabajos preferidos, por la transformación, por el significado. O sea, por momentos estaba ahí y decía: “¿Qué hago yo acá? Yo, que soy de la Lanús, estoy grabando esto, ¿qué pasó acá?”. Por momentos me pasa eso, que es como un flash. Nunca jamás me vieron en algo así. Ni yo me vi en algo así. Siento que esto como que es para mi hijo, que son cosas para él. Me genera como una extrafelicidad que mi hijo pueda mirarlo.

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