
Quién es Jenny Mavinga, la participante africana de Gran Hermano Generación Dorada
Jenny Mavinga es oriunda del Congo, en África Central, y vive en La Plata desde hace 22 años. Llegó a Argentina -según cuenta- “por creer en el amor”, una frase que refleja gran parte de su historia personal. Mamá de dos hijas de 11 y 15 años, hoy proyecta casarse con su pareja y reconoce que, aunque construyó su vida acá, extraña profundamente la comida y la alegría de la gente de su país.
En su presentación para Gran Hermano Generación Dorada, se mostró vestida de novia en su clip antes de ingresar a la casa. Jenny se define sin vueltas: “tengo carácter fuerte pero soy buena persona” y asegura que quiere entrar al reality porque cree que lo que aportará “va a ayudar a muchas mujeres”.
La impactante historia de vida de Jenny Mavinga, participante de Gran Hermano Generación Dorada en Telefe
Solo bastaron unas horas dentro de Gran Hermano Generación Dorada para que Jenny Mavinga comenzara a abrirse con sus compañeros y compartir algunos detalles de su vida.
Desde muy pequeña enfrentó situaciones duras que marcaron su historia: su madre murió cuando ella tenía apenas 4 años, y poco después fue secuestrada por su tía materna, quien la maltrató sin dar explicaciones. A los 12 años logró escapar y, desde entonces, aceptó que nunca conocería el amor de madre o padre.
A los 15 años, cansada de su vida en África, se fue a trabajar por su cuenta y enfrentó múltiples dificultades, pero nunca se dio por vencida. “Me fui a trabajar de moza, me cagaron a palos el primer día, pero volví al segundo día de nuevo”, recuerda. Su camino la llevó a un restaurante francés, donde conoció a su primer esposo, padre de sus hijas, y a los 17 años decidió mudarse a Argentina con él, buscando un nuevo comienzo.
Tras 13 años de matrimonio y luego de separarse, conoció a su actual pareja. Jenny asegura: “Toda mi vida luché para cambiar mi historia. Solamente Dios me puede poner fin. Mientras tenga las dos manos, los dos pies y los dos ojos, voy a seguir luchando para ser quien quiero ser”.
Jenny también comparte cómo su participación en Gran Hermano Generación Dorada se conecta con un sueño personal que aún no había logrado cumplir. “Vine a Gran Hermano porque mi sueño era tener mi propia casa, pero no me alcanzó para hacer las piezas, y dije: voy a meterme para cumplir mi sueño de terminar las habitaciones”, admite. Hace tres años compró un terreno y recientemente se mudó, aunque aún no pudo completar todas las habitaciones con su trabajo de peluquera.
Con Gran Hermano, busca dar ese paso final y seguir construyendo la vida que siempre imaginó.




