
Llega noviembre y con él, las ganas de renovar el patio, el balcón o esa maceta que espera volver a florecer. El clima acompaña y la energía también: es el momento perfecto para empezar un pequeño huerto frutal. No necesitás mucho espacio ni experiencia, solo ganas de ver crecer algo propio (y delicioso).
Estas tres opciones son fáciles de cuidar, ideales para principiantes y, lo mejor, te van a regalar frutas frescas justo a tiempo para el verano.
Si hay una fruta que simboliza el verano, es la frutilla. Con solo unas horas de sol al día y riego regular, en tres meses ya podés cosechar tus primeros frutos.
Consejo OHLALÁ!: retirá las flores marchitas para estimular una nueva producción. Además de su sabor irresistible, las frutillas llenan de color y perfume cualquier rincón verde.
El melón ama el sol y el calor, así que noviembre es su mes. Si tenés un espacio más amplio o una maceta grande, animate a sembrarlo directamente en tierra fértil y húmeda.
Consejo OHLALÁ!: colocá una base debajo de los frutos para evitar que toquen el suelo y prevenir hongos. Vas a agradecer el esfuerzo cuando pruebes tu primer melón casero, dulce y jugoso.
Compacto, colorido y súper productivo, el tomate cherry es un infaltable del huerto urbano. Crece fácil en jardineras o macetas, necesita sol directo y un pequeño tutor para sostenerse.
Consejo OHLALÁ!: podá las ramas inferiores para mejorar la ventilación y prevenir enfermedades. En poco tiempo, vas a tener tus propios tomatitos listos para ensaladas o picadas de verano.




