

La tristeza se siente en Rosario, donde Lionel Messi despidió este domingo a su papá en una ceremonia íntima que compartió con sus familiares más cercanos y amigos. Jorge, que murió a los 68 años, víctima de una enfermedad contra la que luchó durante los últimos meses, fue absolutamente trascendental en la vida y la carrera de Leo. Fue gracias al empuje de su viejo que pudo desplegar todo su talento, ese que había forjado en los potreros del Club Abanderado Grandoli. Y a partir de allí llegaron los goles, los títulos, los Balones de Oro y una idolatría que atravesará los tiempos por siempre. Por eso aquí lo lloran en cada rincón.
Temprano en la mañana, con un frío intenso que el calor del sol radiante ayudó a combatir, comenzaron a acercarse a la entrada principal del cementerio El Prado, a metros del ingreso a la ciudad vecina de Pérez, unos cuantos feligreses del capitán de la Selección Argentina que quisieron brindarle apoyo en el momento más difícil de su vida. “Fuerza, flia. Messi. El mundo está con vos”, se pudo leer en una de las clásicas hojas A4 que la noche anterior habían dejado Jacqueline y sus dos hijos, Giovanni y Milagros.
“Fuerza, Leo. Te amamos”, fue otro de los mensajes que apareció pegado con cinta adhesiva en una de las rejas que rodean a la exclusiva necrópolis. También se observaba una corona floral de parte de Idra FC, club de hockey de Mar del Plata. El que se robó la atención fue un adolescente, con rostro serio y la cabeza gacha, que bajó de su bicicleta con otro mensaje para su ídolo. Lo acompañó hasta esa reja un agente de tránsito, dado que a esa altura de la mañana ya se había armado un cordón policial para alejar a los periodistas de la puerta principal del cementerio.
“Me llamo Lucas, tengo 15 años y soy de acá, de la ciudad de Pérez. Vivo a seis cuadras. Puse un cartel que dice ‘Fuerza, Messi’. Lo hice medio a las apuradas. Ayer vine con mi familia por acá, pero no lo pude pegar porque no había tanta gente, estaba oscuro. Hoy vine solo y pude dejar el cartel”, le contó el joven a Clarín, presente en la guardia periodística que se montó en los alrededores de El Prado.
Y soltó un mensaje profundo, inusual para un chico tan joven: “Vine porque una persona como es Messi, que nos dio muchas alegrías a este país, hay que apoyarlo en momentos difíciles para consolarlo. Que no se sienta tan mal y que no baje los brazos. Es un ídolo, uno de los más grandes ídolos en los que puedo inspirarme. Nunca se rindió. En su punto más bajo siguió adelante y ganó todo. Así que es un gran punto de inspiración para mucha gente y para mí”.
Lucas fue uno de los tantos fanáticos del líder futbolístico de la Scaloneta que se acercaron hasta el lugar, en silencio, y que luego se retiraron.
Messi ingresó al cementerio por una puerta lateral. Esquivó así a la prensa y también a los fanáticos que se quedaron esperando su presencia para seguir mostrándole el amor y la devoción que le tienen.
La única imagen que se pudo ver fue suficiente para entender el dolor que lo atraviesa: en solitario, con la mirada clavada en el suelo y las manos en los bolsillos de su pantalón, caminó por los senderos del lugar. Minutos después del mediodía, se retiró en una camioneta negra por el mismo lugar por el que había ingresado. Lo hizo junto a su esposa, Antonela Roccuzzo, a quien también se la pudo ver recibiendo el consuelo de sus allegados.
Por el ingreso alternativo también salió Matías Messi, uno de los hermanos mayores de Lionel, con la custodia de la Policía Federal, que estuvo a cargo del operativo. Rodrigo, el hijo mayor de Jorge, lo hizo junto a su madre, Celia Cuccittini, por la puerta principal del cementerio que está ubicado a unos 10 kilómetros del centro de la ciudad de Rosario.
Leandro Paredes, uno de los compañeros más cercanos de Leo en la Selección Argentina, había anunciado tras el empate de Boca con Vélez que acompañaría al capitán junto a otros de los campeones en Qatar. Sin embargo, no se dejaron ver ante las cámaras de televisión ni los lentes de los fotógrafos. Sí se observaron ingresar coronas florales enviadas por la AFA, el cuerpo técnico que encabeza Lionel Scaloni y Newell’s, el club que amaba Jorge.
Mientras tanto, en el aeropuerto internacional “Islas Malvinas”, en Fisherton, estuvo estacionado durante la mañana el avión privado que había traído a Messi, Antonela y sus tres hijos desde Miami hasta Rosario. Cerca de las 11:30 despegó con rumbo desconocido, según mostraron las aplicaciones de rastreo aéreo.
Todavía no se sabe cuál será la decisión de Lionel en medio de una semana de actividad para Inter Miami. Es que luego de perder el sábado frente a Rayados de Monterrey de México sin su estrella, este miércoles cerrará la fase de liga de la Leagues Cup con la obligación de derrotar a León, otro equipo de la Liga MX.
¿Se quedará unos días más en su ciudad natal para transitar junto a su familia estas primeras horas y días del dolor más grande que sintió jamás? ¿O querrá volver rápido a pisar una cancha de fútbol, esa gran pasión que compartió durante décadas con su padre y que lo unió a Jorge hasta su último día de vida?



