
Nicki Nicole se presentó por primera vez en el Teatro Colón con un concierto sinfónico propio, acompañada por la Orquesta del teatro y bajo la dirección de Nico Sorin. La propuesta, pensada especialmente para este escenario, recorrió distintas etapas emocionales y resignificó su repertorio en clave orquestal, sin perder la identidad que la caracteriza.
El show estuvo estructurado como un recorrido por diferentes universos: la exposición pública, la memoria, la infancia, las heridas, el vacío y la reconstrucción. A lo largo de la noche, cada bloque fue construyendo una narrativa que unió música, emoción y una puesta cuidada, lejos del formato tradicional de recital.
Uno de los rasgos más llamativos de la noche fue el clima de respeto y atención que se generó en la sala. Canciones habitualmente cantadas a coro fueron interpretadas en versiones melódicas, lo que invitó al público a escuchar en silencio, acompañando sin invadir. Hubo momentos casi a capella, pasajes sostenidos por la orquesta y otros atravesados por una emoción visible: en más de una ocasión, Nicki no pudo contener las lágrimas, generando una conexión directa con quienes la acompañaban desde la platea.
Temas como Colocao, Wapo Traketero, Sheite y Recuerdos adquirieron nuevos matices, mientras que Ya no – Entre Nosotros, Se va 1 llegan 2, Mala vida y Perdido mostraron otra profundidad en formato sinfónico.
La noche también estuvo marcada por la presencia de artistas invitados. Con Milo J interpretó Dispara y Alumbre, en un cruce generacional que despertó una de las ovaciones más intensas. Junto a Cazzu versionó Zona de Promesas, sumando una impronta folklórica, y con Jorge Drexler compartió Sea, en una interpretación delicada y cercana.
Cada aparición generó una respuesta inmediata del público, sin romper el clima íntimo que atravesó todo el concierto.
En cuanto al vestuario, Nicki optó por un look sobrio y elegante, con apenas dos cambios: un conjunto sastrero negro y luego un total white con un chaleco con una estrella, en sintonía con la ambientación del show, donde las estrellas y las lunas fueron parte central de la escenografía.
Entre los invitados se pudo ver a Sofía Martínez, Tuli Acosta, Fede Bal, Evelyn Botto, Felipe Fort, Tiago PZK, Luck Ra y La Joaqui, entre otros. Pero más allá de las presencias, uno de los aspectos más interesantes fue la convivencia de públicos: jóvenes que llegaron por primera vez al Colón y espectadores habituales del teatro compartiendo la misma experiencia.
Una noche que funcionó como punto de encuentro entre la música urbana, el formato sinfónico y un espacio histórico, ampliando los límites del escenario más importante del país.




