
En un mundo donde el estrés, la desconexión y la búsqueda de equilibrio se volvieron piezas centrales de la agenda cotidiana, surge una tendencia global que redefine cómo nos relacionamos con nuestro propio bienestar: los wellness clubs.
A diferencia de los gimnasios tradicionales o los spas aislados, estos espacios integrales van más allá de lo que conocemos. Del hot yoga al breathwork, del cold plunge al journaling colectivo, de los talleres de astrología a terapias integrales, los wellness clubs combinan actividad física, recuperación, tecnología y comunidad para ofrecer una experiencia holística de salud y estilo de vida.
En ciudades como Nueva York, Londres o Barcelona, estos espacios donde se entrena, se medita, se conecta y se socializa con el objetivo de nutrir cuerpo y mente en igual medida ya no son novedad. Y esta movida no se queda solo en capitales europeas o norteamericanas, en Argentina, aunque aún es incipiente, empiezan a ganar fuerza estos proyectos que plantean otra forma de cuidarnos con mirada integral y acá te los compartimos.
Podríamos decir que un wellness club es el nuevo club social del siglo XXI, pero con un enfoque más holístico, flexible y humano. Una propuesta que responde a la demanda de una época en la que ponernos primero —tanto en cuerpo como en mente— es una prioridad; una época en la que no solo buscamos ejercitarnos, sino también habitarnos. Estos nuevos clubes —respuesta a esa demanda— son espacios integrales que proponen una mirada ampliada del bienestar, donde el cuidado del cuerpo, la mente y las emociones conviven en un mismo lugar.
A diferencia de un gimnasio tradicional, el eje no está puesto en el rendimiento ni en el físico, sino en el equilibrio y en sostener hábitos saludables a largo plazo. Combinan movimiento consciente, recuperación física, prácticas de bienestar mental y experiencias comunitarias, ofreciendo una propuesta que acompaña el estilo de vida de quienes buscan equilibrio, conexión y salud integral en la vida cotidiana.
Las diferencias con el modelo tradicional de gimnasio o spa son claras y variadas, pero una es protagonista por sobre las demás y está presente siempre sea cual sea el club: en estos nuevos espacios, la dimensión colectiva del bienestar es tan importante como la individual.
Como cuenta Brenda Bugada, fundadora de la plataforma dedicada al bienestar Enronda, “un wellness club no solo te invita a cuidar de vos, sino a compartirlo. Y ese compartir, en sí mismo, sana”. Es un espacio que, más que ofrecer solo un servicio, ofrece una comunidad. No hay máquinas, sino rituales. No hay gritos, hay pausas. El cuerpo no se exige, se escucha. El bienestar se vive como un viaje, no como una meta. El foco está en cómo nos sentimos, no en cómo nos vemos.
La pandemia y el aumento del estrés urbano reconfiguraron la relación con nuestro cuerpo y mente y se multiplicó el interés por el bienestar integral: según el Global Wellness Institute, el mercado global de wellness alcanzó los US$5,6 billones en 2023 y se espera que crezca a US$8,5 billones en 2027. Dentro de ese universo, el segmento “wellness lifestyle” (que incluye espacios como wellness clubs, retiros, clubes de membresía, etc.) es uno de los que más crecen.
Aunque al principio parecía solo estar relacionado con tratamientos aislados, productos de autocuidado o suplementos, hoy la tendencia ha ido más allá impulsando espacios que mezclan salud, comunidad y estilo de vida. Después del encierro, hay una necesidad muy fuerte de volver a encontrarnos más allá de las pantallas. Como explica Virginia Guerrero, fundadora de Umbral Holistic Wellness, “las personas ya no buscan soluciones aisladas, sino experiencias profundas, auténticas y transformadoras”. El wellness se está volviendo un estilo de vida aspiracional, la narrativa ha llegado a describirlo como “la versión del country club para la generación Z”. Pero, a diferencia de como lo fue el lujo en su momento, es más humano, más emocional y más consciente.
Según un informe de Mindbody, el 78% de las personas de entre 18 y 35 años consideran que el bienestar emocional es igual o más importante que el físico. Y más de la mitad valoran que sus espacios no solo prioricen la salud, sino que también incluyan comunidad y conexión.
En Argentina, si bien todavía es un fenómeno emergente, empiezan a surgir espacios que responden a esta tendencia. Cada uno con su estilo y su propuesta, pero con algo en común: ofrecen un espacio de bienestar compartido, no performático y profundamente humano.
Nacen desde la claridad de que la espiritualidad debe ser comprendida como parte de cada día y no como algo que solo hacen unos cuantos en un retiro en medio de la montaña, para después volver a una vorágine que los disuelve nuevamente.
- Umbral Holistic Wellness
Villa Crespo, CABA.
@weareumbral.
Un laboratorio de evolución humana donde las experiencias inmersivas están diseñadas en torno a tres grandes pilares: consciencia, integración cuerpo-mente y tecnología al servicio del bienestar. Sus prácticas incluyen meditación, sound healing, animal flow, 5Ritmos, yoga, breathwork y terapias sensoriales.
- Onomy Wellness
Palermo, CABA.
@onomy.wellness.
Onomy propone un retorno a la autenticidad, a la presencia y a vivir con intención. Un social wellness club integral que cuenta con un fitness lab, mindfulness room, mat studio, bath house y hasta un café propio. Un templo contemporáneo donde el bienestar se comparte, el movimiento se vuelve ritual y la vida cotidiana, una forma de arte.
- We Wellness Club
Colegiales, CABA.
@wewellness_club.
Potenciado por este nuevo paradigma, este espacio en particular tiene un enfoque epigenético que busca revitalizar el cuerpo y la mente y potenciar la salud y la longevidad. Entre otras cosas, cuenta con cámara de oxígeno hiperbárico, terapias hormonales, terapia celular biorreguladora, sauna seco y húmedo, fotobiomodulación mitocondrial en sauna infrarrojo, crioterapia e hidroterapia, todo adaptado a tus propias necesidades.
La primera plataforma que conecta a personas y organizaciones con profesionales del bienestar holístico de forma fácil y confiable. A través de su marketplace, permite:
- Acceder a terapias holísticas y herramientas de bienestar (coachings, astrología, terapias integrales, etc.).
- Contactar y reservar sesiones con especialistas adaptadas a necesidades personales.
- Ser parte de una comunidad que valora la salud emocional, mental y espiritual.
Su fundadora, Brenda Bugada, define esta red que democratiza el acceso a prácticas de bienestar como “la cartilla de la obra social” de terapias holísticas, un espacio que valida, ordena y acompaña.
Más info: @enronda.app, www.enronda.com.




