

Novak Djokovic le bajó el telón a su 2026 con una sorpresiva derrota en el Masters 1000 de París. El serbio, de 39 años, se llevó sin grandes problemas el primer set de su duelo de segunda ronda ante Rinky Hijikata, proveniente de la qualy; pero el australiano empezó a jugarle de igual a igual a partir del segundo, aprovechó un fuerte bajó del balcánico con el saque y dio vuelta el marcador para imponerse por 2-6, 6-3 y 6-3. La eliminación temprana en un torneo que ganó siete veces tuvo varias consecuencias históricas para Nole. La más importante: lo dejó sin posibilidades de llegar a las ATP Finals de Turín, el objetivo que lo motivaba en este cierre del año. Así, por primera vez desde 2006, el ex número 1 no logró clasificarse al “Torneo de Maestros” jugando la temporada de principio a fin.
Vale esa última aclaración, porque en 2017 tampoco había conseguido un boleto para el certamen, pero porque estuvo inactivo todo el segundo semestre para recuperar completamente una lesión en el codo derecho que arrastraba desde hacía bastante tiempo. Y ese prolongado parate -se retiró ante Thomas Berdych en los cuartos de Wimbledon, a mediados de julio, y ya no volvió a jugar- no le dio chances de finalizar entre los mejores ocho de la Carrera a Londres.
Salvando esa edición, Djokovic siempre había conseguido la clasificación al torneo de fin de año desde que lo jugó por primera vez en 2007. Aunque no siempre la jugó: en las últimas dos temporadas, eligió bajarse a último momento.
En 2024 terminó sexto en el ranking que se arma con los resultados de la temporada, pero cinco días antes del arranque del certamen anunció su baja por una “lesión en curso”, sin especificar cuál era el problema físico que lo afectaba. Y no fue a defender la corona, que había ganado en 2023 por séptima vez.
El año pasado había entrado como cuarto cabeza de serie, tras coronarse en el ATP 250 de Atenas, el día anterior del inicio de la acción en Turín. Tras imponerse en la final del certamen griego ante Lorenzo Musetti, informó en una publicación de Instagram que un problema en el hombro no le permitiría competir en el torneo que cerró el año.
Pese a que hace un tiempo viene asegurando que sus únicos objetivos a esta altura de su carrera son los Grand Slams y jugar con la camiseta de su país, Djokovic había mostrado este año un renovado interés por las ATP Finals, quizás seducido por la idea de romper el récord de participaciones de Roger Federer (17, una más que el serbio). “Me gustaría jugar si me clasifico”, había dicho en su paso por el ATP 500 de Beijing, donde gritó campeón. Y estuvo en la pelea por clasificar hasta el final, incluso cuando jugó menos torneos y menos partidos que la mayoría de sus rivales y que él mismo en años anteriores.
Con un calendario mucho más acotado, pasó de disputar 46 encuentros en 2024 y 51 en 2025 a solo 31 en 2026. Así, cansó menos a su cuerpo, aunque no evitó algunas molestias que lo complicaron -en la espalda, la cadera y el hombro, por ejemplo- y también episodios de problemas estomacales o fluctuaciones del nivel de energía producto de una sensibilidad al calor y a la humedad.
Pero en la previa de su debut en París, que fue con un trabajado triunfo en tres sets ante Valentin Vacherot, aseguró: “Últimamente me he sentido mejor. Estamos acercándonos mucho a solucionar lo que he estado atravesando durante los últimos doce meses. Y mi rendimiento, mi disfrute en la pista y mis sensaciones son mucho mejores cuando me encuentro bien”.
Esa mejora física y tenística alimentaba su ilusión de poder volver a las ATP Finals. Necesitaba llegar bien lejos en la cita de la capital francesa para meterse en el certamen, pero la caída ante Hijikata truncó sus chances, porque dejó su cosecha de la temporada en 2.940 puntos, muy lejos de 3.234 que, por ahora, están clasificando a Rafael Jódar como octavo participante.
“Estoy decepcionado. Jugué bien en el primer set y luego perdí completamente el control. Él jugó muy bien; no falló nada. Desafortunadamente, no aproveché las oportunidades en el tercero y perdí completamente el control del encuentro. A nadie le gusta perder. No es más que otro partido, pero debería haberlo ganado”, dijo en charla con L’Equipe.
Y agregó: “¿Mi espalda? No estoy en mi mejor forma, pero eso no es excusa para perder. Ahora toca descansar, y estoy deseando hacerlo”.
La derrota ante el australiano le cortó, además, una larga racha positiva en Masters 1000. Porque por primera vez en 21 años, cerró una temporada sin alcanzar los cuartos de final en al menos uno de los nueve torneos de esa categoría que forman parte del calendario. La última vez había sido en la de 2005, la primera en la que se dedicó principalmente en el circuito ATP. Ese año jugó Cincinnati (perdió en el debut) y París (cayó en octavos).
En este 2026, llegó a octavos en Indian Wells (perdió con Jack Draper) y pasó sin ganar partidos por Roma (perdió con Dino Prizmic), Cincinnati (Thiago Tirante) y Shanghai (con Hubert Hurkacz), tres cuadros en los quedó libre en la instancia inicial.
Y en París, sufrió una sorpresiva derrota en la segunda ronda, que marcó un final con gusto amargo para su 2026, sin cuartos jugados en Masters 1000 y sin Torneo de Maestros. Quizás un síntoma más de que el final del camino está cada vez más cerca para uno de los mejores tenistas de todos los tiempos.



