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    Una pausa forzada, hasta que la pelota deje de rodar

    Una pausa forzada, hasta que la pelota deje de rodar – La Nueva

    La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

    El extenso repertorio de partidos que ofrece el Mundial de fútbol 2026 comenzó a desdibujar claramente la agenda política de los últimos días. Apenas trascendió por encima de los goles, los festejos y las polémicas del VAR, el nuevo mal trago que debió ingerir el Gobierno nacional con Manuel Adorni, transformado a estas alturas en un símbolo  inequívoco de las contradicciones libertarias. 

    El caso del cuestionado jefe de Gabinete no pierde vigencia mediática en medio de la fiesta que se desarrolla en los estadios de México, Estados Unidos y Canadá, aunque ya no tanto por sus declaraciones juradas o sus movimientos financieros, sino por la falta de credibilidad discursiva para justificar su millonario incremento patrimonial. 

    En la provincia de Buenos Aires, en tanto, la actividad institucional también se planchó en medio de la fiesta organizada por la FIFA. Sólo la aparición  -sin ser un apasionado futbolero- del gobernador Axel Kicillof vistiendo la camiseta de la Selección Argentina despertó tibiamente la atención política. 

    “La situación económica y social es crítica” vuelven a alertar portavoces del oficialismo, quienes insisten en explicar a quien quiera escucharlos que tanto el Estado provincial como cada uno de los  135 municipios ya no saben cómo amortiguar las consecuencias de las políticas de austeridad fiscal dispuestas por el Gobierno libertario. 

    En paralelo, se cuestiona el recorte de recursos nacionales hacia la PBA durante estos años interpretando que eso afecta directamente la capacidad de respuesta de los intendentes ante los lógicos pedidos y reclamos locales. En ese contexto, y por diversas circunstancias, también advierten un deterioro cotidiano del malhumor social. 

    A modo de réplica, no pocos legisladores bonaerenses de La Libertad Avanza sostienen que Kicillof podría avanzar en una reorganización y fusión de la estructura ministerial para recortar el gasto público, en la búsqueda de optimizar recursos ante un contexto económico complejo. Pero señalan, con tono de chicana, que en la gobernación “están más ocupados peleándose entre ellos” que por la agenda de gestión, en abierta referencia a las fricciones públicas entre sectores del kicillofismo y de La Cámpora. 

    La áspera interna del PJ pasa claramente por la cercanía de los comicios nacionales y provinciales del año próximo. Se trata de una carrera de poder que inevitablemente se intensificará apenas termine la final de la Copa del Mundo. 

    En todo el universo peronista saben que la apuesta reeleccionista del presidente Javier Milei está casi reducida a una sola variable posible: que la economía -y en especial la microeconomía- comience a  funcionar lo suficientemente bien como para que otras preocupaciones de la agenda social queden relegados a segundo o tercer plano. 

    En líneas generales el electorado votó al economista libertario en el balotaje de 2023 por el hartazgo generalizado que había con los vaivenes económicos durante la administración de Alberto Fernández, además de la presunta diferencia ética con “la casta política” más el clásico voto antiperonista. 

    Pero para no perder la denominada “Batalla cultural”, el Presidente debe comenzar a mirar por su espejo retrovisor el comportamiento de sus aliados, como puede ser el caso del expresidente y líder del PRO, Mauricio Macri, quien se viene desmarcando públicamente de varios lineamientos impulsados desde la Casa Rosada, en especial ante la evidente fragilidad que expuso el escándalo Adorni.

    “En momentos de tanto desprecio, crueldad e indiferencia por parte del Gobierno nacional, el mayor riesgo que tiene nuestro país no es ni lo que pasó ni lo que vendrá: es que este Presidente siga gobernando con una política económica de espaldas a las necesidades de los trabajadores y de los sectores medios”, aprovecha para cuestionar Kicillof, no sin antes mencionar que “la política de la motosierra está haciendo un desastre: lo están sufriendo los jubilados, los docentes, los estudiantes y sectores como la industria, el turismo y la construcción”.

    En el caso puntual de la Provincia -y a diferencia de los alcaldes peronistas, radicales, macristas y vecinalistas que tienen armado territorial propio y hace rato juegan en la “liga profesional bonaerense”, los integrantes del elenco libertario bonaerense deberían empezar por abandonar su armado amateur. 

    “No alcanza con colgarse de la imagen de Milei sin siquiera replantearse el legítimo reclamo por los fondos retenidos por Nación,  que termina afectando no sólo a la administración de Kicillof sino a todos los contribuyentes de la Provincia”, sugieren desde veredas opuestas a LLA . 

    Aún así, el “pretexto Milei” que despliega una y otra vez el equipo ministerial bonaerense para justificar la paralización de la obra pública, la falta de mayores respuestas a los reclamos salariales de docentes y estatales, la crisis sanitaria generalizada y la frágil situación financiera que atraviesan las comunas, por momentos parece debilitarse, producto de una coyuntura socioeconómica que no distingue entre sellos partidarios. 

    A la indefinición en torno de la discusión salarial que pretenden mantener los gremios educativos con una gestión bonaerense que enfrenta fuertes limitaciones presupuestarias, se le suma el colapso financiero de la obra social estatal IOMA, que deja a millones de afiliados sin prestaciones médicas adecuadas en plena época invernal.

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