Cada año, del 15 al 21 de junio, se celebra la Semana Mundial de la Continencia Urinaria, una iniciativa que busca visibilizar una problemática frecuente que afecta a más de 400 millones de personas en el mundo.
A pesar de su alta prevalencia, muchas mujeres y hombres continúan evitando hablar sobre la incontinencia urinaria por vergüenza, desinformación o la falsa creencia de que forma parte natural del envejecimiento.
Sin embargo, los especialistas insisten en un mensaje clave: la pérdida involuntaria de orina no es normal ni debe aceptarse como una consecuencia inevitable de la edad, los embarazos o determinados cambios físicos. Se trata de un síntoma que puede tratarse y cuya consulta temprana permite mejorar significativamente la calidad de vida.
Una condición que afecta mucho más que la vejiga
La incontinencia urinaria afecta aproximadamente a una de cada tres mujeres y a cerca del 11% de los hombres en el mundo. Su impacto va mucho más allá de lo físico: puede generar inseguridad, alterar la autoestima, limitar actividades sociales e incluso afectar el bienestar emocional y la vida sexual.
“La pérdida involuntaria de la orina es un síntoma, no una enfermedad. No es normal ni natural y la buena noticia es que puede tratarse”, explica la Dra. Teresa Moviglia (MP 110048).
En muchos casos, el origen está relacionado con alteraciones en el suelo pélvico, una estructura fundamental para el correcto funcionamiento de distintos órganos.

La incontinencia también es cuestión de varones. – Prensa
¿Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante?
“El suelo pélvico es el conjunto de músculos y ligamentos antigravitatorios que se encuentran en la base de la pelvis”, señala la especialista.
Esta musculatura cumple funciones esenciales: sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto, participa en la continencia urinaria y fecal, y también interviene en la función sexual.
Factores como el embarazo, la obesidad, el sedentarismo, el envejecimiento o la práctica de deportes de alto impacto pueden debilitar estos músculos. En otros casos, la musculatura puede presentar un exceso de tensión, generando distintos trastornos.
Además de la incontinencia urinaria, las alteraciones del suelo pélvico pueden asociarse a prolapsos, dolor durante las relaciones sexuales, dificultades para alcanzar el orgasmo y otras afecciones que impactan en la calidad de vida.
Incontinencia urinaria en hombres: un tema cada vez más visible
Aunque suele asociarse principalmente a las mujeres, la incontinencia urinaria también afecta a millones de hombres. De hecho, se estima que alrededor de 120 millones la presentan en todo el mundo.
En ellos, el suelo pélvico desempeña un papel clave no solo en el control urinario sino también en la salud sexual. Esta musculatura participa directamente en los mecanismos de la erección y la eyaculación.
Con el paso de los años, el estrés, ciertos hábitos o el envejecimiento pueden debilitar estos músculos, favoreciendo la aparición de pérdidas de orina, disminución de la calidad de la erección o dificultades en el control eyaculatorio.
Por eso, cada vez más especialistas recomiendan incorporar ejercicios específicos para fortalecer esta zona y mejorar tanto la continencia como la salud íntima masculina.

Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico. – Prensa
Los tres tipos más frecuentes de incontinencia urinaria
Existen distintas formas de incontinencia, aunque las más comunes son:
Incontinencia de esfuerzo
Se produce cuando aparecen escapes de orina al toser, reír, estornudar, correr, levantar peso o realizar algún esfuerzo físico.
Incontinencia de urgencia
Está asociada a una necesidad repentina e intensa de orinar, con dificultades para llegar a tiempo al baño.
Incontinencia mixta
Combina síntomas de los dos tipos anteriores.
Según explica la Dra. Moviglia, identificar correctamente el tipo de incontinencia es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado y obtener mejores resultados.
Cómo fortalecer el suelo pélvico
Una vez realizado el diagnóstico, existen diferentes estrategias para mejorar la función del suelo pélvico.
Entre las más conocidas se encuentran los ejercicios de Kegel, que consisten en contraer la musculatura como si se intentara contener la orina. Estas prácticas ayudan a fortalecer la zona cuando existe debilidad muscular, aunque es importante realizarlas bajo la supervisión de profesionales especializados.
“Es fundamental implementar estrategias para optimizar la función del suelo pélvico y consultar a un kinesiólogo dedicado a la rehabilitación de esta musculatura”, destaca la especialista.
Los avances tecnológicos que ayudan a tratar la incontinencia
En los últimos años también surgieron nuevas tecnologías destinadas a complementar los tratamientos tradicionales. Una de ellas es la tecnología HIFEM®, utilizada a través de un dispositivo que permite estimular la musculatura del suelo pélvico de forma no invasiva.
Según explica la Dra. Moviglia, este sistema genera contracciones musculares profundas mediante campos electromagnéticos de alta intensidad y contribuye al fortalecimiento y la rehabilitación de la zona. Además, puede utilizarse con distintos programas para trabajar tanto la activación muscular como la relajación cuando existe exceso de tensión.
La importancia de consultar a tiempo
Uno de los principales objetivos de la Semana Mundial de la Continencia Urinaria es derribar mitos y promover la consulta temprana. Los especialistas coinciden en que normalizar las pérdidas de orina suele retrasar el diagnóstico y el acceso a tratamientos que pueden mejorar notablemente la calidad de vida.
Hablar del tema, buscar orientación profesional y conocer las opciones disponibles son pasos fundamentales para dejar atrás una condición frecuente, pero que tiene solución.
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